¿Por qué se rasca tanto tu Shih Tzu?
¿Has notado que tu Shih Tzu se rasca mucho, se lame las patas, se muerde ciertas zonas o frota su cuerpo contra muebles y paredes? Rascarse ocasionalmente es normal, pero cuando lo hace con frecuencia, intensidad o interrumpe su descanso y actividades puede existir picazón, irritación, dolor o incluso un problema de comportamiento. El prurito no es una enfermedad por sí mismo, sino una señal de que algo está afectando su piel o su bienestar.
Entre las posibles causas se encuentran las pulgas, garrapatas, piojos y ácaros; las alergias ambientales al polen, moho o polvo; la alergia a la picadura de pulga; las reacciones adversas a ciertos alimentos; y la dermatitis por contacto con champús, perfumes, detergentes, telas o productos de limpieza. También puede deberse a infecciones bacterianas, por levaduras u hongos, resequedad, exceso de baños, humedad atrapada bajo el pelo, nudos que jalan la piel, picaduras de insectos, heridas, cuerpos extraños, dolor o problemas en oídos y glándulas anales. Algunas enfermedades hormonales pueden favorecer alteraciones e infecciones cutáneas. Además, la ansiedad, el estrés y el aburrimiento pueden provocar lamido o mordisqueo repetitivo, aunque primero deben descartarse las causas médicas. El Shih Tzu se encuentra entre las razas con predisposición a la dermatitis atópica, pero esto no significa que todos presenten “piel delicada” o desarrollen la enfermedad.
El rascado, lamido o mordisqueo constante puede provocar enrojecimiento, inflamación, caída de pelo, costras, manchas oscuras, engrosamiento de la piel, heridas y sangrado. Al dañarse la barrera protectora, aumenta el riesgo de infecciones secundarias, secreciones y mal olor. También puede formarse un círculo difícil de detener: la picazón provoca rascado, el rascado lesiona e inflama la piel y esa irritación genera todavía más picazón. En casos persistentes también pueden aparecer dolor, irritabilidad, problemas para dormir y lesiones crónicas por lamido.
La solución depende de identificar la causa mediante una valoración veterinaria, ya que enfermedades diferentes pueden producir señales muy parecidas. Revisa su piel, patas, orejas y pliegues; mantén el pelaje limpio, seco y sin nudos; utiliza productos formulados para perros y sigue un programa antiparasitario indicado por el personal veterinario. No cambies su alimentación, apliques remedios caseros ni administres antihistamínicos, cremas o medicamentos para humanos sin supervisión. Si las causas médicas han sido descartadas y existe ansiedad o aburrimiento, podrían recomendarse ajustes en la rutina, ejercicio, enriquecimiento ambiental y apoyo conductual. Busca atención veterinaria si el rascado persiste o aparecen heridas, pérdida de pelo, inflamación, secreciones, mal olor o cambios de comportamiento.
Bibliografía
- Manual de Veterinaria de Merck: Picor o prurito en los perros
- Merck Veterinary Manual: Atopic Dermatitis in Dogs
- VCA Animal Hospitals: Pruritus—Itching and Scratching in Dogs
- Veterinary Dermatology: prevalencia y distribución de dermatitis atópica en razas pequeñas y medianas
- WSAVA: Principles of Wellness

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